NFL: Una polémica decisión sigue en el aire

-Por Carlos Ortega

Amigos la NFL es sin duda una liga plagada de diversidad. Una liga que ha permitido la participación de jugadores afroamericanos desde tiempo antes que la MLB (que rompió la barrera racial en 1947 con Jackie Robinson aunque hubo unos pocos a finales del siglo XIX), la NHL (1935) e incluso en un deporte con alta predominancia de raza negra actualmente como es la NBA (1950).

Pero en el football profesional, desde los inicios de la NFL en 1920 han tenido participación los jugadores afroamericanos. El punto de inflexión, la ruptura de la barrera en la NFL llegó hasta 1945 y no ha parado desde entonces hasta que en la actualidad la liga es dominada en su mayoría por jugadores afroamericanos. Es una liga equitativa en cuestión racial. No era como la MLB quien tenía una antagonista liga compuesta con jugadores de raza nagra, de la que incluso se decía que elementos como Satchel Paige, Josh Gibson o Gus Greenlee y varios de los equipos de esta liga alterna eran mejores que los grandes equipos y estrellas de la MLB de aquel entonces. Es cierto que en la NFL había poco espacio para los jugadores de origen africano pero lo había. Y casi siempre fue así (excepto en un periodo que comprende de 1934 a 1944).

Y también desde los albores de la liga hubo un coach de raza negra. Su nombre era Fritz Pollard, quien era coach-jugador en la temporada de 1921. Y Pollard fue el único HC afroamericano hasta 1989. Si, para los coaches ha habido poco espacio. De hecho muy poco espacio.

Fritz Pollard en 1975 a los 81 años (AP Photo)

Hasta el establecimiento de la Regla Rooney en 2003, sólo existían en la NFL como los únicos coaches provenientes de minorias (ahora ya no sólo se incluye a los afroamericanos, sino a cualquier minoría incluyendo latinos), Tomás Flores Sánchez, Art Shell, Dennis Green, Ray Rhodes, Tony Dungy y Herman Edwards.

Y con la Regla Rooney comenzaron a emerger los nombres de Mike Tomlin, Ron Rivera, Lovie Smith, Hue Jackson, Anthony Lynn, Marvin Lewis, Todd Bowles, Romeo Crennel, Brian Flores (afroamericano de origen hondureño e indio), Jim Caldwell, Leslie Frazier, Raheem Morris y Vance Joseph. Y obviamente un sinnúmero de coordinadores y asistentes.

El asunto es que los dueños de equipos y la NFL votaron un paquete de modificaciones a la Rooney Rule, y se espera que se someta a votación en un futuro cercano una modificación que causará polémica.

Los cambios más importantes que se tomaron son:

  • Se le probibe a las franquicias negarle una entrevista de trabajo a un entrenador asistente para el puesto de coordinador, por lo que ya no debe esperar al fin de su contrato.
  • Los equipos deberán entrevistar al menos dos entrenadores pertenecientes a las minorías para el puesto de HC, y uno para cualquier puesto de coordinador.
  • Los equipos quedan también obligados a entrevistar un candidato de las minorías para la posición de GM o asistente de GM, generando oportunidades de trabajo también en la oficina de los clubes.
  • Todos los equipos y la NFL se comprometieron para entrevistar candidatos de las minorías o candidatas mujeres para cargos altos dentro de sus oficinas, incluyendo el puesto de presidente.

Pues bien, hoy en día la NFL sólo tiene 4 HCs provenientes de minorías raciales (3 afroamericanos) y eso tiene muy preocupada a Roger Goodell y algunos dueños. Es decir, que de todo ese listado de nombres que dimos líneas arriba, sólo Mike Tomlin, Anthony Lynn y Brian Flores tienen trabajo como máximos responsables de sus equipos en 2020 (como fue también en 2019) como HC afroamericanos y Ron Rivera como miembro de la minoría latina.

Pues bajo esa preocupación la NFL como ya vimos, votó por modificar la Regla Rooney la cual, además de forzar el número de entrevistas a coaches de minorías, pero esto va más alla, pues también pretende (y ya hay una propuesta) “recompensar” a los equipos por la vía del Draft, el hecho de contratar minorías. Y no sólo por posiciones de HC, sino también ampliarlo a GMs y coordinadores, según un reporte de Jim Trotter para NFL.com que dice lo siguiente:

Si un equipo contrata a un HC proveniente de minorías, ese equipo, en el draft que precede a la segunda temporada del entrenador, subiría seis posiciones desde donde está ubicado para elegir en la tercera ronda. Un equipo saltaría 10 puestos en el mismo escenario por contratar a una persona afro-americana como su principal ejecutivo de fútbol, ​​un puesto más comúnmente conocido como gerente general (GM).

Si un equipo llenara ambas posiciones con diversos candidatos en el mismo año, ese club podría saltar 16 puestos, 6 para el HC, 10 para el GM, y potencialmente pasar de la parte superior de la tercera ronda a la mitad de la segunda ronda, por ejemplo. Otro incentivo: la selección de cuarta ronda de un equipo subiría cinco puestos en el draft que precede al tercer año del entrenador o del GM si todavía está con el equipo. Eso se considera significativo porque Steve Wilks y Vance Joseph, dos de los cuatro entrenadores en jefe afro-americanos contratados desde 2017, fueron despedidos después de una y dos temporadas, respectivamente.

Con todo respeto para la NFL pero una cosa es promover la diversidad y otra cosa muy diferente es forzarla con base a recompensas. Y con todo respeto, pero esto también puede ser considerado racismo. ¿Porque un equipo con HC y/o un GM blancos-anglosajones NO puede acceder a este tipo de ascensos en el Draft? ¿Sólo por ser políticamente correctos? Se entiende la responsabilidad social de la NFL e incluso el sentimiento de culpa de la sociedad norteamericana para con sus minorías y más en tiempos en que desde la presidencia de su país se ataca a dichos grupos. Pero también me parece que cualquier plaza, sea como jugador, como GM, como HC o como miembro de un staff debe pasar más por la CAPACIDAD que por las posibles recompensas al equipo o por el color de su piel o el lugar de origen de sus antepasados.

Desde 2003 que fue establecida la Regla Rooney, se han jugado 16 Super Bowls. De ellos, han participado como HCs de minorías sólo 5 hombres (Tony Dungy, Lovie Smith, Mike Tomlin dos veces, Jim Caldwell y Ron Rivera). De esos 5 sólo han ganado 2 (Dungy y Tomlin). En toda la historia sólo 6 HCs de minoría han disputado SBs (los antes mencionados más Tom Flores) y sólo 3 lo han ganado, en 4 ediciones (Tom Flores ganó dos). ¿Parecen pocos? Si ¿verdad? Pero en realidad NO son pocos si tomamos en cuenta la poca proporción de coaches de minorías que han habido a lo largo de la historia.

El éxito NO es inherente al color de la piel o el origen. Y estos hombres lo han demostrado. Y otros también han tenido éxito a pesar de no haber llegado al “gran juego” como Herman Edwards

Es cierto que seguramente muchos coaches de minorías se deben sentir frustrados con las contrataciones de Matt Rhule o Joe Judge como HC con mucho menos credenciales que otros provenientes de minorías como Eric Bieniemy o Robert Saleh. O con la contratación, hace un año, de un petardo como Freddie Kitchens que se cansó de exhibir su nula capacidad como HC a lo largo de 2019, dentro y fuera de la cancha. Es cierto que los coaches afro-americanos deben sentirse frustrados porque desde 2009 el ÚNICO HC afroamericano que ha recibido una segunda oportunidad es Hue Jackson (con Raiders y Cleveland). Y también es cierto que debe existir un alto enojo y frustración tras el despido de 5 HCs de raza negra al finalizar la temporada de 2018. Si, debe ser sumamente frustrante. No lo niego.

Todo esto es muy cierto, pero ¿tanto como para generar un sistema de recompensas? Los mismos dueños de los equipos que han decidido NO contratar y limitar las oportunidades e incluso simular las entrevistas a coaches y GMs de minorías, son los mismos que van a votar por implementar esta modificación a la Regla Rooney. ¿No les parece contradictorio?

Y no se trata de decir “pobrecitos afroamericanos o latinos, vamos a darles trabajo por lástima”. Se trata de que blancos, negros, morados, verdes, naranjas o del color que sea tengan las oportunidades a que su trayectoria y su capacidad los hagan merecedores. El color NO debería importar y mucho menos en una liga donde la mayoría de los jugadores provienen de minorías.

No señores, no se puede combatir la inequidad para un grupo (minorías) generando condiciones de mayor inequidad para otro grupo (blancos anglosajones). Cuando se recompensa a un grupo a costillas de otro grupo, también es una forma de racismo. El día que la NFL y la sociedad norteamericana en lo general dejen de ver el origen y el color de piel de las personas, el día que unos y otros dejen de decir en público “color doesn’t matter” (mientras en lo privado piensan “color always does matter”) y antepongan la capacidad de las personas para proporcionar las oportunidades que requieren unos y otros, hasta ese día empezarán a trascender un poco más como liga y como sociedad.

Pero como siempre, la cuestión racial, en cualquier sentido siempre será un gran negocio.

1 reply »

  1. Nada es más agravante que traicionar los inhalienables derechos de igualdad y respeto entre los hombres… Más aún lo es poner falsos rostros en una simulada igualdad… Jamás debemos permitirnos denostar los méritos ni tampoco celebrar incentivos perversos a expensas del juego que tanto amamos… Gracias Charly por decirlo fuerte y claro…

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