4Q 0:22, 13-16.

-Por Jacinto Pérez

Si algún día escribo una novela se titulará así. Da igual de lo que trate. ¿No os parece un título atractivo? 4Q 0:22, 13-16. Estoy seguro que casi cualquiera que pase por la librería se parará ante una portada con un título tan raro. 4Q 0:22, 13-16. Dicen que el título de una novela debe generar curiosidad y expectación. Y su interior emociones, sufrimiento por los protagonistas,…, y finales sorprendentes y felices. Eso será 4Q 0:22, 13-16.

Después el éxito me haría que escribir tres precuelas. Una primera titulada 2Q 0-9 (o «cuándo pensaba que el Titanic se iba a hundir»). Una segunda titulada 3Q 02:09, 0-16 (también podría titularse «de cuando dejé de creer en los Reyes Magos» o incluso «#TomlinDimisión» -aunque creo que este título lo guardaré para mejores ocasiones-). Y una tercera titulada 4Q 0:22, 13-16 (de esta aún no tengo título alternativo, pero seguro que algo se me ocurría, incluso podría ser «#TomlinDimisión» -aunque sigo pensando que guardaré ese título para algo mucho más grande-).

Pero no quiero anticipar mi éxito literario, así que iré directamente al primer volumen (en realidad el cuarto).

CUARTO LIBRO

(Título alternativo: «cuando de pronto el play colling me volvió loco»).

Comienza con un equipo de NFL, que tras remontar un 0-16 en Q3 02:09, se encuentra en 4Q 0:22, 13-16, 2nd & goal a 2 yardas. Todo el mundo grita el nombre del RB estrella, el que haya batido todos los récords de la franquicia. ¡¡¡CONNER, CONNER, CONNER!!! (por poner un nombre). Además ese RB tendrá una historia de superación que haga desear aún más su éxito; tal vez un cáncer. Y vendrá a sustituir a un malo malísimo que, como Voldemort en Harry Potter sea innombrable. (Los lectores adoran estos personajes).

Y entonces… sale el snap, y… ¿juega pase? El equipo confía el balón a su QB en uno de sus peores partidos. Pero esto es novela, se premia el esfuerzo, la superación, y los finales felices, así que… lanza su cuarta intercepción. Drama. Lágrimas. Puñetazos en el sofá. Todo el mundo piensa en Pete Carroll, y en la SB XLIX, y en Marshaw Lynch, y en la worst call ever.

Pero algo amarillo cae al suelo. Facemask. Se repite del down.

4Q 0:15, 13-16, 2nd & goal a 1 yarda. Y el público vuelve a gritar ¡¡¡CONNER, CONNER, CONNER!!! Y… ¡vuelve a pasar?? WTF! Y otro pañuelo. Y 1st & goal a media yarda. Y ya no hay duda. CONNER.

Sale el snap… y ese QB gordo (no nos engañemos, estilizado no es) que estaba haciendo uno de los peores partidos de su vida intenta el pase. Y 1, 2, 3, 4,…17,…, 28,… 3.584 segundos después sigue siendo incapaz de ver pase, y con unos cojones como papayas se lanza a por el TD. Se golpea con su propia defensa, pero… TD. O no.

(AP Photo/Gary McCullough)

Revisión, y finalmente el zebra alza los brazos y grita “the rule in the field is confirm. TD”.

Y ese QB, duro, valeroso, y padre de familia (antaño borracho, pendenciero y rompedor de Hayabusas), termina llorando en la entrevista con una periodista que apenas le llega al ombligo.

 EPÍLOGO.  (Título alternativo: “cuando Lamar Jackson salvó a BB”)

El éxito de las cuatro primeras entregas me llevaría a escribir un quinto volumen a modo de epílogo explicando qué llevó a semejante despropósito. Y aquí es donde entraría Lamar Jackson.

Solo en este epílogo desvelaré que en el motivo de tres de las decisiones consecutivas más absurdas que visto en mi vida (Pagano perdóname, no quería ofender tu arte; cariño, no me refería a nuestra boda) se deben a que en ese momento el HC conoce el Bengals 21 @ Ravens 24, y que aún perdiendo su equipo estará con  victoria y media a falta de 6 juegos. Si el resultado llega a ser 24-21 y la derrota nos deja a medio juego (7-3-1 vs 6-4) no toma esa decisión.

Solo ese 21-24 lleva al HC a decidir semejante despropósito; no es una jugada de NFL, es una sesión de psicoterapia. El HC (he decidido que se llamará #TomlinDimisión, es mi novela y se llamará como me venga en gana) decide que su QB y capitán no puede salir otra vez hundido contra los Jaguars, decide transmitirle de la forma más clara posible «O es contigo o no será. Falla una, falla dos, falla las que tengas que fallar, pero o es contigo o no será», y es cuando el QB decide que no hay fantasmas y que las bestias negras están para matarlas. Y que cuando no se puede ganar por talento, se gana por determinación. Y por tener los cojones como papayas.

GIF Cortesìa de SteelersDepot.com

Y esa será la explicación de mi novela, porque como decía Guillermo de Ockham «A igualdad de condiciones, la solución más sencilla suele ser la más probable».

NOTA DEL AUTOR.

Todo lo anterior es ficción y cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.

La decisión del entrenador (aka #TomlinDimisión) es un producto literario y absurda al margen del resultado. En la vida real eso solo pasa si eres de los Steelers. Porque normalmente te interceptan, o no completas (como no lo hizo), o te paran en la línea, y te vas aún más hundido.

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3 replies »

  1. Me recuerda a los Fabulosos Tigres de la Liga Mexicana de Baseball de los 50s y los 60s en el parque del Seguro Social, que solian ganar en el cierre de la novena cuando tenian un marcador adverso y despues de 8 entradas espantosas. ! ojo!, y !Cuidadso! … a veces no ganaban.

    Les saluda desde toronto Raul

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