Posiciones clave en 2018 (ofensiva)

El football americano es el deporte de conjunto por excelencia. Si un solo jugador falla en su asignación, el éxito de la jugada estará severamente comprometido. Es por ello que, a pesar de tener grandes figuras y nombres, hay equipos que no logran contender en la liga. Simplemente no hay grupo.

En el caso de Pittsburgh es innegable que se cuenta con un plantel muy talentoso producto del buen trabajo de Drafteo y desarrollo de jugadores por parte de la Gerencia, Scouts y Staff, sin embargo, hay ciertas posiciones que han mostrado estar un peldaño por debajo de lo requerido por el equipo y cuyo papel será determinante para el éxito en 2018, les presento el caso ofensivo:

Tight End

Todos extrañamos a Heath Miller. Desde su partida al final de 2015, ningún TE del equipo ha logrado superar las 500 yardas en una temporada. El ambicioso experimento con Ladarius Green en 2016 fue un fracaso debido a sus problemas crónicos de salud. Ningún TE ha podido ganarse aún la confianza de Big Ben, quien desde 2005 nunca ha lanzado más de 63 pases en una temporada a un TE que no se llame Heath y se apellide Miller.

Durante sus tres años con el equipo, la conexión con Jesse James, con 8.7 yardas por recepción, 43 recepciones en 2017 para 372 yardas, nunca ha sido tan prolífica como con Heath. Queda a su criterio establecer si esto ha sucedido por la poca confianza de Ben hacia James, las limitaciones atléticas de James o ambas.

Es por tanto que Vance McDonald, quien tuvo un promedio de 13.4 yardas promedio por recepción el año pasado, es el llamado a ser una pieza clave en esta temporada. Si logra superar la barrera de las 50 recepciones (tuvo 14 en 2017 para 188 yardas), podríamos estar hablando de una mejora significativa en la posición, además, el juego terrestre mejora ostensiblemente cuando él está en el campo.

La salud de Vance es un problema: en cinco años nunca ha jugado una temporada completa, el año pasado apenas logró jugar 10 partidos e iniciar 7. Sus manos también son una preocupación: en su carrera tiene un promedio de recepciones de sólo 48.78% (en nueve años Darrius Heyward Bey tiene un 47.43%). En tres años Jesse James posee un 68.66%. Influye el QB?, seguro, pero aún así, esos números dan miedo y tienen que mejorar.

Ben ha sobre explotado a Bell como válvula de escape. En un inicio fue un as inesperado bajo la manga Acerera, pero la conexión ha perdido tracción y las defensivas rivales han aprendido a minimizar el impacto de esa jugada. Es urgente que se abra otra vía para Ben, quién de por sí tuvo muchos problemas completando pases a receptores en trayectorias cortas. ¿Ustedes qué creen? ¿Vance será la respuesta?. Nos leeremos pronto.

Fotos: steelers.com

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